Hace ya tiempo que veo en la relevancia un concepto clave de cara al futuro de gran número de empresas de nuestro país. Venimos de un pasado donde lo que contaba realmente y marcaba la diferencia era la eficiencia, la capacidad de producir y colocar con rapidez, calidad y control. Y entramos en una era donde lo que cuenta es que te perciban, que te consideren y que te elijan como una opción interesante para un problema o una necesidad.
Recientemente me he encontrado explicando esto a responsables de innovación o marketing (cada vez la frontera está más difusa) en empresas de dimensiones variadas, pero especialmente en las grandes, percibo una respuesta inquieta, silenciosa, casi de liberación por el hecho de encuadrar lo que más miedo da: ¿qué va a ser de nosotros? La complicación no viene sólo por la crisis de crédito, la reducción de ventas, el clima de desánimo, etc. Viene, a mi entender, de la pérdida de confianza en los principios por los que nos hemos regido durante largo tiempo: ahora hay que luchar cada vez más duro para ventanas de seguridad cada vez más cortas, el tamaño ya no es ninguna seguridad de cara a la supervivencia, los consumidores se mueven por factores cada vez más difíciles de detectar, los sectores de actividad ven cómo mutan los supuestos sobre los que se basa su modelo de negocio compartido.
El concepto de riesgo toma un sentido amplio, que abarca desde los temas ya clásicos como la incertidumbre financiera o las fluctuaciones geopolíticas (veremos cómo África o Japón acaban influyendo a medio plazo) hasta otros más "líquidos" como si disponemos de la capacidad de leer nuestro mercado correctamente en tiempo real, si nuestros CEOs tienen la mirada puesta donde realmente hace falta, y más. Hemos pasado de poner delante de todo el valor para el accionista, pero como no le demos valor al cliente, simple y llanamente estamos fuera del mercado.
¿Cómo se hace uno relevante?

Comments