Oímos decir a menudo que en Estados Unidos hay una aceptación del fracaso y que éste no se oculta en los CV, e incluso se valora como experiencia positiva. Y no me parece del todo correcto: creo que en Estados Unidos está bien visto para los triunfadores hablar de sus fracasos anteriores, pero sólo cuando se han convertido en eso, triunfadores.
Me viene a la cabeza esto durante una cena coloquio en la que un destacado político de este país aborda un delicado tema, el del liderazgo en el fracaso como el más dificil de los liderazgos. La conversación es fascinante, hasta que resulta evidente que hay una cierta trampa en sus reflexiones; nos presenta una experiencia suya como su principal fracaso, y ciertamente lo es, puesto que en su momento todo el país lo percibió de esta manera y los asistentes a la cena coloquio asienten para considerarlo efectivamente como un fracaso. El problema surge cuando nos damos cuenta de que aunque hable de su fracaso, en realidad lo que nos está contando es lo bien que lo hizo y lo mal que lo hicieron los que no supieron entender su gran valor. Es decir, "mi fracaso fue culpa de las incapacidades de los demás, porque mis proyectos eran perfectos y sensatos".
Cuando en una empresa se revisa el fracaso de un proyecto por pequeño que sea, tendemos a hacer lo mismo. Pocas veces oyes frases del tipo: pensé que sería capaz de llevarlo adelante y no tuve la sufiente fuerza, o bien sobreestimé mis competencias técnicas, o calculé en base a unas hipótesis falsas y no me di cuenta hasta el final, o aun segui una intuición y resultó estar muy alejada de la realidad.
A partir de ahora, pensaré que alguien es honesto sobre el fracaso cuando diga una frase de este estilo. A menudo las cosas son exactamente lo contrario de lo que parecen.

Fantàstic Joan, 100% d'acord! Per tal que els professionals es tornin absolutament honestos amb les seves vulnerabilitats, públicament, cal que la societat i la cultura de les empreses en concret, facin un canvi de paradigma sobre el concepte de la vulnerabilitat, i veritablement es deixin de penalitzar els suposats "fracasso". La famosa substitució de la paraula "fracàs" per "error, entès com una forma d'aprenentatge". El problema és que aquest canvi encara s'està iniciant, de forma molt incipient, en persones concretes i d'una manera més íntima. No serà fins que aquestes persones traspassin la frontera de la por a perdre "la seva imatge pública" (que tant d'esforç els ha costat de construir i alimentar durant anys), que aquest canvi de paradigma no es produirà. Cal posar-ho a prova. Calen pioners en fer-ho perquè altres els imitin.
Posted by: RoserGrau | July 13, 2011 at 01:19 PM